CyL, Aragón y C-LM se alían para pedir que la ayuda UE contra despoblación traspase fronteras de Teruel, Soria y Cuenca

Los presidentes autonómicos de Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha, Javier Lambán, Alfonso Fernández Mañueco y Emiliano García-Page, respectivamente, han escenificado un nuevo pacto, la denominada Declaración de Albarracín.

Mediante la cual reclamarán al Gobierno estatal que las ayudas e incentivos fiscales que la Unión Europea dispensará para la instalación de empresas en Cuenca, Teruel y Soria puedan extender su radio de acción más allá de sus límites provinciales.

Beneficiando también a territorios colindantes y en la misma situación de baja densidad de población.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha indicado por su lado que, entre los tres gobiernos autonómicos, se está dando un ejemplo de «cómo ponerse de acuerdo en lo esencial».

 

Ahora, a partir de esta decisión de la Unión Europea, estas tres provincias son oficialmente zonas con despoblación, ante lo que propone aprovechar las oportunidades de estos territorios para frenar el problema.

La intención con este escenario es «meter la cabeza» dentro de una línea de actuación que implique incentivar fiscalmente la llegada de nuevas empresas, un objetivo que, junto a la universalización de las telecomunicaciones o equiparar la prestación de servicios, pueda suponer «dar un paso más» en este objetivo.

«Europa nos ha abierto una puerta que sabíamos que estaba ahí, pero estaba cerrada», ha apuntado García-Page, quien ahora pide que, de la mano del Gobierno estatal, se cierre una agenda que convierta esos 130 objetivos contra la despoblación en una estrategia calendarizada y presupuestada.

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